Estimados clientes, amigos y lectores, quiero darles la bienvenida a este 2026 que comienza cargado de entusiasmo y alegría. Afronto este nuevo año con la firme intención de seguir dedicándome al fascinante mundo de la lengua y la literatura.
Lecturas y reflexión
Durante los últimos años, me he sumergido de lleno en la lectura, prestando especial atención tanto a las novedades editoriales como a la revisión de aquellas novelas de autores consagrados que, por diferentes motivos, no había leído con interés o no había comprendido en su momento.
Esta labor, aunque enriquecedora, ha sido exigente: he leído –con ojos y oídos–, una media de 50 libros al año.
En este 2026, me propongo disfrutar de la lectura con más calma, sin que ello implique una disminución en nuestro compromiso con la promoción de la lectura y de nuevos autores o la reivindicación de nombres olvidados del pasado en el panorama literario de Estados Unidos, tanto en ediciones originales en español como en sus traducciones al inglés.
Por ello, este año me gustaría invitarles a participar activamente recomendando y compartiendo sus libros favoritos. Agradeceré sus reseñas y comentarios, que serán incluidos en este blog y en las redes sociales con el objetivo de enriquecer nuestras experiencias de lectura.
Libros del Año
En el mundo de la literatura hispanoamericana, mi descubrimiento de 2025 fue, sin duda, Javier Cercas, a quien tuve la fortuna de conocer personalmente en la más reciente edición de la FIL Guadalajara. Leí “El loco de Dios en el fin del mundo”, libro que recibió varios reconocimientos en el año que acaba de terminar: Premio del Libro Europeo Jacques Delors, Mejor libro de 2025, según Babelia (El País) y fue finalista del Prix Femina en su traducción al francés.
El escritor recibe una invitación inesperada del Vaticano para acompañar al Papa Francisco a Mongolia, –con la posibilidad de escribir sus impresiones con plena libertad–. Cercas explora la fe católica desde la perspectiva personal de un “loco sin Dios” como se describe a sí mismo: “Soy ateo, soy anticlerical. Soy un laicista militante, un racionalista contumaz, un impío riguroso. Pero aquí me tienen, volando en dirección a Mongolia con el anciano vicario de Cristo en la Tierra, dispuesto a interrogarle sobre la resurrección de la carne y la vida eterna”.
Una narración que nos ayuda a comprender mejor a Jorge Mario Bergoglio, al Vaticano de Francisco y a la situación de la iglesia católica frente al mundo comunista.
Ya en el año 2016, Javier Cercas había obtenido el mismo reconocimiento por parte de la Comunidad Europea por su libro “El impostor”, el cual también leí el año pasado y del que hablaremos posteriormente porque es otra historia apasionante de la vida real.
Palabras del Año
Así como hay libros populares, también existen palabras de moda. El lenguaje evoluciona constantemente y en el último año surgieron términos que reflejan las inquietudes y tendencias de las diferentes comunidades. A continuación, comparto las Palabras del Año seleccionadas por académicos del idioma.
La Palabra del Año en el mundo hispano: “arancel”
Este sustantivo, que ya figuraba en el Diccionario de autoridades de 1726 y era habitual en los contextos de economía y derecho, ha traspasado las fronteras técnicas para instalarse en el discurso cotidiano. El motivo principal de su auge ha sido la constante presencia en los medios de comunicación de las medidas económicas impulsadas por el presidente de Estados Unidos en relación con el comercio internacional. Por este motivo, la Fundación del Español Urgente (Fundéu), con el respaldo de la Real Academia Española (RAE) y la Agencia EFE, ha decidido nombrar arancel como palabra del año.
Según los académicos, el uso reiterado de arancel en el ámbito informativo ha provocado que pase de un entorno especializado a formar parte de conversaciones cotidianas.
Palabras del Año en el mundo anglosajón
El inglés, fiel reflejo de los avances tecnológicos, muestra cómo el lenguaje evoluciona al ritmo de la innovación digital. Los principales diccionarios han seleccionado términos que representan la realidad digital actual:
Oxford: “rage bait”
El Diccionario Oxford eligió el término rage bait, que puede traducirse como “contenido en línea creado deliberadamente para provocar ira o indignación”. Se trata de materiales provocadores u ofensivos, cuyo propósito es incrementar el tráfico o la interacción en páginas web o redes sociales.
Casper Grathwohl, presidente de Oxford Languages, explica en su página web que la proliferación del término rage bait indica una mayor conciencia social sobre las tácticas de manipulación en internet. Mientras que antes la red buscaba captar la atención mediante la curiosidad, ahora el enfoque ha cambiado hacia influir y manipular emociones y reacciones.
Collins: “vibe coding”
Los lexicógrafos de Collins Dictionary han seleccionado la expresión vibe coding como palabra del año. Esta tendencia emergente del software consiste en convertir el lenguaje natural en código con ayuda de inteligencia artificial. Según Alex Beecroft, director general de Collins, la elección de vibe coding refleja la evolución del lenguaje al compás de la tecnología y señala un cambio importante en el desarrollo de software, donde la IA hace la programación más accesible.
Merriam-Webster: “slop”
La palabra del año 2025 para Merriam-Webster es slop, escogida para subrayar la enorme presencia de contenido digital de baja calidad, a menudo generado por inteligencia artificial, que invade la vida en línea. Este adjetivo engloba desde videos absurdos y noticias falsas hasta propaganda de escaso valor, evidenciando una frustración cultural ante la avalancha de “basura digital”. Originalmente usada para referirse a desperdicios de comida, su significado se ha ampliado para describir material digital irrelevante y de poca calidad, impulsado por la proliferación de la inteligencia artificial.
Así comenzamos el año, esperamos que sigan leyendo con nosotros a lo largo de 2026. ¡Gracias!
